Desde aquel penalti en el último minuto fallado por Oscar Serrano en el Sardinero el Valencia C.F. es otro. A esa victoria ante el Racing (0 – 1) le siguieron otras dos más ante el Getafe (4 – 1) y Sporting (2 – 3), a las que hay que añadir la importantísima victoria de ayer ante el Sevilla. A partir de hoy quedan 7 finales con las que, si el Valencia sigue con este buen hacer, la clasificación para la Champions será una realidad.
Los blanquinegros recibían ayer en Mestalla al Sevilla, tercer clasificado de la liga, con la intención de mantener la racha positiva en la que estaba envuelto el equipo y, por qué no, tratar de reducir las diferencias con ese tercer puesto que ostenta aún su rival de ayer y que da acceso directo a la próxima Liga de Campeones.
Mestalla, vestida con sus mejores galas, actuó ayer como ese jugador número 12 que tanto necesita el Valencia en su lucha por estar en la máxima competición continental el próximo año.
Dominio visitante
El partido comenzó con un claro dominio visitante, control total y cuatro corners forzados antes del primer cuarto de hora, el último de los cuales dio lugar al gol del sevillista Escudé.
El Sevilla tenía el partido donde lo quería, con su equipo echado hacia atrás esperando cualquier contra para sentenciar definitivamente el encuentro.
Reacción valencianista
Tras el gol visitante, los de Emery se echaron hacia arriba buscando rápidamente el empate. Todo se puso más fácil cuando al filo del descanso una dura e innecesaria entrada de Adriano – que además ya había sido amonestado previamente – sobre David Villa le costó la roja directa, dejando de este modo a su equipo con 10 hombres y más de la mitad del partido por disputarse. Por si fuera poco, casi en la siguiente jugada, Escudé pasó de héroe a villano cometiendo un inocente penalti sobre Juan Mata, Villa no perdonó y puso el empate a 1 con el que se iniciaría el segundo acto.
Sentencia che
La segunda parte fue más entretenida, con un Valencia reforzado anímicamente y con un Sevilla que seguía atacando a pesar de su inferioridad numérica.
Los de Unay estaban siendo mejores, pero no conseguían el gol que les pusiese en ventaja, gracias en buena parte a la gran actuación de Palop. El partido llegaba a su recta final y el marcador no se movía hasta que, tras un penalti claro por mano de Fernando Navarro, Juan Mata ponía el 2 – 1 en el luminoso. Ya en el tiempo de descuento el Valencia sentenció por obra de Pablo Hernández tras una gran jugada colectiva.
El equipo de Unay Emery está en racha y, aunque le queda un calendario complicado, con esta mentalidad, con esta afición y con este equipo el tercer puesto es más que posible.

